Series de los 80 y 90 que merecen una segunda oportunidad
Hay nostalgias que entran por una canción, otras por una película… y luego están las que entran por una sintonía de televisión. Porque si algo hicieron los 80 y los 90 fue convertir las series en parte de nuestra rutina: las veíamos al salir del cole, durante la cena, los fines de semana o en esas tardes eternas en las que la tele parecía formar parte de la familia.
En los 80 la televisión cambió muchísimo con el auge del cable y la multiplicación de canales; en los 90 esa fragmentación siguió creciendo y convivió con fenómenos masivos como el «must see TV» de NBC y el boom de las series juveniles de la WB.
Por eso, cuando hablamos de darles una segunda oportunidad, no estamos diciendo que fueran malas. Al contrario: muchas fueron enormes. Lo que pasa es que hoy se ven distinto. Algunas envejecen como cápsulas del tiempo perfectas. Otras nos dejan ver detalles que de pequeños se nos escapaban. Y unas cuantas siguen teniendo una capacidad asombrosa para hacernos sentir en casa.
Las 10 series de los 80 que pondría arriba del todo
El coche fantástico
Hablar de los 80 y no empezar por El coche fantástico sería casi un sacrilegio. Knight Rider convirtió un coche parlante que luchaba contra el crimen en uno de los grandes iconos pop de la década. Hoy sigue funcionando porque mezclaba tecnología, aventura y ese futurismo ingenuo que tanto nos fascinaba.
V
V no era solo una serie: era un acontecimiento. La gran era de la miniserie televisiva convirtió este tipo de producciones en auténticos eventos, y V: The Final Battle llegó incluso a estar nominada al Emmy en 1984. A día de hoy sigue mereciendo una revisión por su mezcla de ciencia ficción, invasión alienígena y paranoia política.
El equipo A
El equipo A es puro músculo ochentero: acción, carisma, frases míticas y una pandilla imposible de olvidar. La presencia de Mr. T la convirtió en uno de los productos televisivos más reconocibles de aquella televisión de aventuras.
MacGyver
Antes de que la cultura geek se volviera cool, MacGyver ya había convertido el ingenio en superpoder. La gran gracia de revisitarla hoy está en comprobar que no necesitaba grandes explosiones para enganchar: le bastaban una navaja, un clip y la inteligencia del protagonista.
Corrupción en Miami
Miami Vice fue muchísimo más que una serie policíaca. Fue una producción verdaderamente rompedora, capaz de llevar técnicas visuales de gran pantalla a la pequeña pantalla. Se la identifica por completo con la estética, la música y el exceso de los 80. Todavía hoy conserva un estilo brutal.
Luz de luna
Moonlighting merece una segunda vida porque fue sofisticada, juguetona y diferente. Fue clave para convertir a Bruce Willis en una estrella. Vista hoy, sigue teniendo encanto por su mezcla de comedia, romance, detectives y diálogos con chispa.
Cheers
No todo en los 80 fue persecuciones y explosiones. Cheers demostró que una comedia de personajes podía convertirse en refugio emocional para millones de espectadores. Se mantuvo 11 temporadas y llegó a situarse siete veces en el top 10 anual de Nielsen. Volver a ella es volver a un lugar donde de verdad apetecía quedarse.
ALF
Sí, ALF también tiene que estar aquí. Aquel extraterrestre sarcástico, refugiado en casa de los Tanner, fue una de las criaturas televisivas más queridas de la época. Hoy se revisa con una mezcla perfecta de ternura, ironía y locura doméstica.
Dinastía
Si los 80 también fueron exceso, hombreras, lujo y guerras familiares, Dinastía fue uno de sus grandes templos. Se convirtió en uno de los grandes referentes del culebrón nocturno estadounidense. Revisarla hoy es reencontrarse con una televisión sin miedo al melodrama.
Aquellos maravillosos años
Aquellos maravillosos años tiene ese corazón emocional que resume muy bien la sensibilidad televisiva del final de los 80 y el arranque de los 90. Es una comedia dramática centrada en la vida suburbana de finales de los 60 y principios de los 70. Hoy sigue siendo preciosa porque habla de crecer, recordar y perder la inocencia.
Las 10 series de los 90 que merecen una segunda oportunidad
Twin Peaks
Twin Peaks tiene que estar arriba porque fue rarísima, magnética y pionera. Su mezcla de misterio, humor extraño, terror y melodrama cambió la televisión para siempre. No es solo para revisarla: es para redescubrirla.
Cosas de casa
Cosas de casa es una de esas series que muchos recuerdan por Steve Urkel, pero al volver a verla se aprecia mejor lo que tenía de comedia familiar con personalidad propia. Su huella en la cultura popular fue enorme.
El príncipe de Bel-Air
El príncipe de Bel-Air duró seis temporadas y fue la plataforma definitiva para convertir a Will Smith en fenómeno global. Sigue funcionando porque detrás del humor tenía muchísimo carisma, ritmo y una forma muy eficaz de mezclar comedia con temas familiares y sociales.
Friends
Con Friends pasa algo curioso: fue tan gigantesca que a veces se da por sentada. Pero al volver a verla entiendes por qué arrasó. Gira en torno a seis jóvenes adultos en Greenwich Village y a su búsqueda compartida de amor, compromiso y sentido. Y ese mecanismo sigue funcionando como un reloj.
Padres forzosos
Padres forzosos se prolongó hasta 1995 y para muchísima gente forma parte total del imaginario noventero. La historia de un viudo que cría a sus tres hijas con ayuda de su cuñado y su mejor amigo fue un gran éxito de audiencia. Es puro confort televisivo.
Expediente X
Expediente X es una de esas series que mejora cuando la revisitas. Ya no ves solo monstruos o conspiraciones: ves atmósfera, estructura, química entre protagonistas y una manera brillantísima de crear misterio. Incluida la victoria en fotografía, sonido y dirección artística en los Emmy de 1996.
Buffy, cazavampiros
Muchísima gente la recuerda como «la serie adolescente de vampiros», pero Buffy fue bastante más que eso. Combinó comedia, drama y terror y desarrolló un fuerte seguimiento de culto. La propia historia de la televisión la sitúa entre las series de la WB que lograron un reconocimiento crítico sorprendente.
Sensación de vivir
Sensación de vivir fue una auténtica fábrica de imaginario noventero. Beverly Hills, 90210 inspiró toda una ola de dramas juveniles posteriores. No solo por nostalgia, sino porque explica buena parte de la televisión adolescente que vino después.
Salvados por la campana
Hay series que son puro instituto, puro sábado y pura adolescencia televisiva. Salvados por la campana convirtió a Screech, Zack, Kelly, Slater y Jessie en símbolos absolutos de una época. Hoy sigue siendo una cápsula de energía noventera inmediata.
Dawson crece
Para cerrar el bloque de los 90, Dawson crece encaja perfectísimamente con el tono de series sentimentales, juveniles y generacionales. Debutó en 1998, duró seis temporadas y se convirtió en una de las series bandera de la WB, ayudando a impulsar la ola de dramas adolescentes emocionales de finales de los 90.
Por qué merece la pena volver a estas series hoy
Porque no se trata solo de recordar tramas. Se trata de recordar cómo nos sentíamos al verlas. Los 80 nos dieron la televisión del icono: el coche que hablaba, el héroe ingenioso, los alienígenas disfrazados, la estética imposible, las cabeceras que parecían himnos. Los 90, en cambio, perfeccionaron la televisión de compañía: la pandilla, la familia, el instituto, el misterio semanal, el personaje con el que querías convivir.
Ese cambio de época también se refleja en la propia historia de la televisión estadounidense, que pasó de un dominio casi absoluto de las grandes cadenas a una audiencia cada vez más fragmentada y más abierta a nuevos estilos y públicos.
Y quizá por eso ahora nos entran tan bien. Porque ya no las vemos con prisas. Las vemos con memoria. Con cariño. Con la sensación de que no solo estamos recuperando una serie, sino una forma de sentarnos ante la tele que ya casi ha desaparecido.
Las series de los 80 nos hicieron soñar y las de los 90 nos hicieron quedarnos a vivir dentro de la pantalla.
Y eso, retroamigo, sí merece una segunda oportunidad.